>> El 9 de julio la celebración de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá reunió a la familia tomasina en una jornada de fe, gratitud y renovación espiritual, en una fecha profundamente ligada a la historia y la identidad dominicana.

>> La eucaristía contó con la presencia de más de 90 obispos de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano.

En el marco de la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia, la Universidad Santo Tomás se unió a la celebración eucarística presidida en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, reafirmando el profundo vínculo que une a la Institución con la espiritualidad dominicana y con la advocación mariana que, desde hace siglos, acompaña la historia del país.

La celebración, que congregó a fieles de manera presencial y a cientos de personas a través de las transmisiones digitales, estuvo marcada por un mensaje de esperanza, reconciliación y compromiso con el bien común, en un momento especialmente significativo para Colombia. Durante la eucaristía, los obispos del país elevaron una oración por la paz, la unidad y la fraternidad entre los colombianos, recordando que María continúa siendo signo de consuelo y guía para quienes buscan caminos de encuentro y reconciliación.

 

Para la Universidad Santo Tomás, esta conmemoración tiene un significado especial a través del carisma de la Orden de Predicadores, comunidad que custodia el Santuario y la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y ha promovido, durante casi cuatro siglos, la devoción a la Patrona de Colombia como una expresión de fe, evangelización y servicio al pueblo colombiano.

Durante la homilía se recordó que la Virgen de Chiquinquirá conduce siempre a Cristo y anima a los creyentes a escuchar la Palabra de Dios, vivir el Evangelio y convertirse en constructores de paz desde los distintos escenarios de la vida cotidiana. En ese sentido, la celebración invitó a renovar la confianza en Dios y a fortalecer el compromiso cristiano con la dignidad humana, la solidaridad y la reconciliación.

Luego de la celebración eucarística, el Campus Central abrió sus puertas para recibir en un compartir fraterno a más de 90 obispos, junto con rectores de seminarios, seminaristas, religiosos, laicos y profesionales vinculados a los procesos formativos, que participaban en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, jornada que tuvo como fin renovar la formación de los futuros sacerdotes es una tarea urgente para responder a los desafíos actuales de la Iglesia y del país.

La fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá también adquirió este año un significado especial para el país, tras la declaratoria del 9 de julio como día festivo nacional, un reconocimiento que, más allá del descanso laboral, resalta una tradición religiosa y cultural profundamente arraigada en la historia de Colombia y en la identidad de millones de fieles.

Como Universidad de inspiración humanista cristiana y tradición dominicana, la Santoto vivió esta celebración como una oportunidad para renovar su misión evangelizadora y educativa, inspirada en los valores del Evangelio y en el ejemplo de María, mujer de fe, escucha y servicio. Su testimonio continúa iluminando el camino de la comunidad tomasina, llamada a formar profesionales íntegros, comprometidos con la verdad, la justicia y la transformación de la sociedad.

En esta fecha, la Universidad reafirma su gratitud por el legado espiritual de la Reina y Patrona de Colombia e invita a toda la comunidad universitaria a mantener viva esta tradición, haciendo de la fe un motor para construir una sociedad más fraterna, solidaria y esperanzadora.

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