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Una vida de seriedad, compromiso y profunda convicción dominicana

Escrito por Dirección de Comunicaciones | May 13, 2026 5:11:55 PM

Exequias de fr. Luis Francisco Sastoque, O.P.
|  mayo 08 de 2026  |

Artículo publicado en opcolombia.org

A un mes cumplido de haber despedido a fr. Ismael Arévalo, O.P., la Provincia de San Luis Bertrán se congrega ahora para despedir nuevamente a otro querido hermano, fr. Luis Francisco Sastoque, O.P.

El padre Sastoque, como era cariñosamente conocido, partió a la Casa del Padre el seis de mayo de 2026 a la edad de 77 años en la ciudad de Bogotá. Sus exequias se realizaron el viernes ocho de mayo a los pies de María Santísima, en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquira en compañía de varios frailes, miembros de la familia dominicana, familiares y amigos. Ceremonia que fue presidida por fr. Franklin Buitrago Rojas, O.P., prior provincial.

Y no es coincidencia que sus honras fúnebres hayan coincidido en la celebración del Patrocinio de la Santísima Virgen María sobre la Orden, pues fr. Luis Francisco se destacó por su amor profundo la Santísima Virgen María. De carácter serio y enérgico, pero cuando predicaba o hablaba de la Madre de Dios, lo hacía con el afecto y el cariño de un hijo que habla de su mamá. Por eso, era cercano como confesor, predicador y consejero de diferentes personas, grupos y asociaciones que promueven la devoción al Santo Rosario. Realmente fue un dominico enamorado de María, de su Santuario de Chiquinquirá y del rezo del Rosario.

El padre Sastoque nació en la ciudad Mariana de Colombia, en Chiquinquirá, y siempre llevó en alto el orgullo por su tierra y un amor sincero y entrañable hacia la Reina de los colombianos. Allí, nació también su vocación, en medio de una familia que dio a la Iglesia varios hijos para la vida consagrada; también una familia de profesionales y especialmente de médicos, como le gustaba recordar al Padre Luis Francisco. 

“A lo largo de su vida dominicana, vivió de primera mano momentos muy importantes para nuestro Santuario Mariano Nacional. Como prior conventual recibió la visita apostólica de San Juan Pablo II a Chiquinquirá, fue anfitrión en esos “tres días blancos”, como él mismo los llamó, en su crónica de ese acontecimiento memorable”, resaltó fr. Franklin durante su homilía.

El padre Provincial también recordó que fr. Luis Francisco fue promotor de vocaciones y formador de varias generaciones de frailes de la provincia. Muchos de ellos recuerdan con admiración su tiempo como formador, primero como socio de fr. Pastor Prada, O.P., y luego como maestro de frailes estudiantes. Era un formador exigente, con criterios y claridad de principios, ejemplar en la observancia regular, buen cantor, y al mismo tiempo, un maestro que sabía ser cercano y comprensivo.

Otra cualidad que muchos de sus discípulos conocieron y admiraron, fue su dedicación al estudio. Sus años de formación doctoral en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Roma, el Angelicum, marcaron un periodo muy significativo para él, del que hablaba con frecuencia, un tiempo en el que profundizó su amor hacia la Orden, hacia “la fuente”, como él decía. Recordaba con afecto las estadías en Bolonia junto a la tumba de Santo Domingo, su ministerio como confesor penitenciario en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, el estudio de la teología moral de Santo Tomás junto a grandes profesores dominicos como Fray Dalmazio Mongillo, O.P., su director de tesis doctoral. Muchos frailes jóvenes de la provincia y de otras entidades de América Latina, encontraron en él a ese fraile estudioso y observante, orante y asiduo en el estudio de la Sagrada Doctrina y en el ministerio de la predicación.

“Recuerdo que, hablando a los frailes más jóvenes de su experiencia en la Universidad, una vez nos decía: No importan los retos, las dificultades; cuando uno sabe que está haciendo las cosas con honestidad, uno puede tener la confianza de que Dios no lo abandona, que se van abriendo los caminos y las dificultades poco a poco se resuelven. Expresión de la sabiduría y la fe de un hombre que trabajó mucho y luchó incansablemente por el bien de la Orden y de la Iglesia”, aseguró el padre provincial.

Sus despojos mortales fueron trasladados a su natal Chiquinquirá donde recibió una fraterna despedida, pues su legado en esta tierra mariana también es recordado con cariño y especial gratitud por el pueblo chiquinquireño.