Tomado de: Cambio
Revista Cambio publicó un reportaje sobre uno de los debates económicos más relevantes de la actualidad en el Congreso, el proyecto de ley radicado por los representantes Daniel Briceño y Carol Borda, que busca eliminar el impuesto saludable creado en 2022 para frenar el consumo de ultraprocesados. El medio consultó a congresistas, nutricionistas, médicos y economistas para entender qué pasaría si ese gravamen desaparece, y entre las voces técnicas que ayudaron a explicar el fondo de la discusión estuvo Omar Eduardo Galindo González, economista, magister en Gestión Financiera y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Santo Tomás.
El docente explicó que la creación de este impuesto busca que el precio de un producto refleje su costo real, incluyendo los costos ocultos en salud, esos que aparecen años después y que termina pagando todo el sistema de salud. En economía ese fenómeno se conoce como una externalidad, y el impuesto que busca corregirla se llama pigouviano. Aún así, fue enfatico en que, a pesar de que la ley diga que el responsable es el productor, en la práctica el impuesto lo termina pagando quien no puede evitarlo, el consumidor.
Adicionalmente, compartió las cifras de Anif sobre la caída en el consumo diario de bebidas azucaradas entre 2022 y 2024, contradiciendo uno de los argumentos más repetidos por quienes defiendenla eliminación el impuesto, la idea de que golpea más a los hogares de bajos ingresos. Según aclaró, responder más al precio no significa salir más perjudicado, significa recibir más beneficio en salud, justo donde más se concentra la carga de enfermedades crónicas.
El profesor calculó el hueco fiscal que dejaría eliminar el gravamen, entre 2,5 y 3 billones de pesos al año, y cerró su intervención con una frase que resume bien la tensión de este debate:
"El costo del impuesto es hoy, es visible y tiene cara: es el tendero de la esquina y el recibo de la compra. El beneficio es dentro de veinte años, es un infarto que no ocurrió y que por eso nadie va a agradecer"
Este tipo de participaciones son las que confirman que la investigación y el conocimiento de la comunidad tomasina no se quedan en el aula, ayudan a que el país entienda mejor las decisiones que lo afectan.
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