Editorial

Migración marroquí hacia España: Cooperación y derechos humanos

 Por: Cristhian Fernando Sánchez Giraldo* - Docente Gobierno y Relaciones Internacionales

El aumento de la movilidad en la frontera occidental del Mediterráneo reabre el debate sobre la gestión migratoria, la seguridad humana y el papel de la cooperación entre Europa y el norte de África. La academia aporta herramientas para comprender un fenómeno que trasciende las fronteras.

La migración internacional continúa siendo uno de los principales desafíos en la agenda global. En 2026, la ruta migratoria entre Marruecos y España volvió a ocupar un lugar importante en el debate de los estados europeos debido al incremento de personas que intentan llegar al continente a través del Mediterráneo occidental y de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla2. Más allá de las cifras, que hablan por si solas; esta realidad plantea la necesidad de abordar con mayor seriedad la problemática de la migración desde la perspectiva de la protección y garantía de los derechos humanos, la cooperación internacional, la voluntad política de los estados y la necesidad de construir políticas publicas tendientes a responder este tipo de desafíos que involucran la vida humana.

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En julio de este año, la frontera de Ceuta registró uno de los episodios migratorios más complejos de las últimas décadas. Miles de personas intentaron ingresar al territorio español en un corto periodo de tiempo, lo que generó una crisis humanitaria y de seguridad que movilizó tanto al Gobierno español como a las instituciones de la Unión Europea. Las autoridades españolas informaron inicialmente el fallecimiento de 72 personas cifra que fue incrementándose a un numero de 100 víctimas, convirtiéndose en uno de los episodios más inhumanos registrados recientemente en esta frontera (BBC News 2026).

Según información de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Mediterráneo continúa siendo una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo y, durante 2026, alrededor de mil personas han sido reportadas muertas o desaparecidas intentando cruzar este paso fronterizo. Estas cifras dejan entrever la dimensión humanitaria de este fenómeno y la premura de fortalecer mecanismos internacionales de protección y garantía para las personas que se ven obligadas a migrar forzosamente.

La migración entre Marruecos y España responde a múltiples factores que interactúan entre si. Las diferencias económicas, las oportunidades laborales, el crecimiento demográfico, el desempleo juvenil y las desigualdades sociales continúan motivando los desplazamientos hacia Europa. A estos factores se suman las redes de tráfico ilícito de migrantes, la desinformación difundida en redes sociales y la percepción de mejores oportunidades de vida al otro lado del Mediterráneo.

Desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales, este fenómeno demuestra que la migración no puede analizarse únicamente como un asunto de control fronterizo. También constituye un desafío para la gobernanza internacional, la cooperación regional, la seguridad humana y el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.

En este contexto, el enfoque de la seguridad humana, propuesto por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1994, permite comprender que la verdadera seguridad no depende únicamente de la protección del territorio o de la soberanía del Estado, sino, principalmente, de la protección de las personas y de sus condiciones de vida. Las personas que emprenden el peligroso recorrido entre Marruecos y España no representan una amenaza para la seguridad nacional de los estados, sino que se ven enfrentadas a múltiples formas de inseguridad: económica, alimentaria, sanitaria, ambiental, política y personal.

La seguridad humana plantea que el centro de las políticas migratorias debe ser la protección de la dignidad humana. Esto implica reconocer que cada persona migrante posee derechos fundamentales independientemente de su condición migratoria y que los Estados tienen la responsabilidad de garantizar el acceso a mecanismos de protección, asistencia humanitaria y procedimientos que respeten el derecho internacional. Bajo esta óptica, las fronteras no deben convertirse en espacios donde se suspendan los derechos humanos, sino en escenarios donde confluyan la seguridad, la cooperación internacional y la protección de la vida.

La Unión Europea ha insistido en la necesidad de fortalecer la cooperación con Marruecos para prevenir nuevas crisis migratorias, combatir las organizaciones dedicadas al tráfico de personas y mejorar la gestión conjunta de las fronteras exteriores del bloque europeo.

Para la Facultad de Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Santo Tomás, el análisis de este tipo de fenómenos representa una oportunidad para fortalecer la formación investigativa de los estudiantes mediante el estudio de casos contemporáneos que integran política internacional, seguridad humana, cooperación al desarrollo, derechos humanos y gobernanza global.

Comprender las causas estructurales de la movilidad humana permite desarrollar investigaciones con enfoque interdisciplinario y formular propuestas orientadas a la construcción de políticas públicas más eficaces, respetuosas de la dignidad humana y acordes con los compromisos internacionales asumidos por los Estados. Asimismo, estos escenarios contribuyen al fortalecimiento de competencias analíticas en los futuros internacionalistas, quienes deberán enfrentar retos cada vez más complejos relacionados con los desplazamientos humanos, la gestión de crisis y la cooperación entre regiones.

En conclusión, la migración marroquí hacia España debe entenderse como la consecuencia de un conjunto de factores estructurales que trascienden el simple desplazamiento de

personas. Desde el enfoque de la seguridad humana, una de las principales alternativas consiste en fortalecer las políticas públicas internas de Marruecos, orientadas a reducir el desempleo juvenil, ampliar las oportunidades de educación, promover el desarrollo económico y garantizar condiciones de vida dignas. Atender estas causas estructurales disminuiría los incentivos que llevan a miles de personas a emprender rutas migratorias de alto riesgo. Paralelamente, España y la Unión Europea deben avanzar hacia una política migratoria más ordenada, gradual y humanitaria, que garantice el acceso a procedimientos de protección internacional para quienes realmente requieren asilo o refugio, en estricto cumplimiento del derecho internacional y de los derechos humanos.

Resulta indispensable consolidar mecanismos de cooperación bilateral entre Marruecos y España que permitan gestionar conjuntamente los flujos migratorios, prevenir las crisis fronterizas y evitar que la migración sea utilizada como un instrumento de presión o estrategia geopolítica entre los Estados. Solo mediante una acción coordinada, centrada en la protección de las personas y en el desarrollo de ambos territorios, será posible construir soluciones sostenibles que fortalezcan la seguridad humana y reduzcan la vulnerabilidad de las poblaciones migrantes.

 *Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente el pensamiento ni la postura institucional de la Universidad Santo Tomás. 

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