En la mañana de este miércoles 21 de enero, los integrantes de la familia tomasina se reunieron en el Auditorio Mayor del Edificio Doctor Angélico para celebrar la eucaristía de inicio de labores 2026, un espacio tradicional de encuentro, reflexión y oración que marca el comienzo del nuevo año académico y administrativo en la Universidad Santo Tomás.
Docentes y colaboradores participaron de esta celebración como un momento para poner en manos de Dios los propósitos, sueños y anhelos que acompañarán el caminar institucional durante el año, reafirmando el sentido de comunidad y la identidad espiritual que caracteriza a la Santoto.
La eucaristía tuvo como eje central el pasaje bíblico de David y Goliat, símbolo de cómo la fe y la confianza en Dios permiten afrontar los desafíos más grandes. A partir de este relato, el Rector General compartió un mensaje de reflexión y esperanza, destacando tres enseñanzas fundamentales para la vida personal e institucional.
En primer lugar, invitó a la comunidad a ser valiente y enfrentar los propios “Goliat”, entendidos no solo como dificultades externas, sino también como aquellas situaciones internas que generan temor, agobio o impiden vivir con libertad la relación con Dios.
En segundo lugar, recordó que la verdadera valentía nace de la fe, al reconocer que quien combate es Dios mismo. En este sentido, señaló que la Universidad Santo Tomás es una obra de Dios y que cada esfuerzo académico, administrativo y humano se sostiene en su presencia. Confiar en Él, afirmó, permite superar los obstáculos y dar testimonio concreto de las grandes obras que se alcanzan cuando la fe se vive de manera activa y comprometida.
Finalmente, el Rector resaltó que, por encima de cualquier reto o proyecto, están las personas que conforman la comunidad universitaria. Invitó a volver la mirada hacia cada vida que comparte el día a día en la Santoto, a escucharse, acompañarse y reconocerse como familia, especialmente en atención a quienes más lo necesitan.ƒ
La eucaristía de inicio de labores 2026 se convirtió así en un momento de renovación espiritual que fortalece el compromiso de la Universidad Santo Tomás con una labor educativa centrada en la fe, la dignidad humana y el cuidado del otro, confiando en que, con Dios como guía, este nuevo año será un tiempo de crecimiento, servicio y esperanza compartida.