>> Docentes de la Universidad Santo Tomás han evaluado edificaciones en seis ciudades y brindan orientación técnica a familias afectadas por el terremoto del 10 de agosto.
Determinar si una vivienda puede seguir siendo habitada después de un terremoto puede marcar la diferencia para una familia que enfrenta la incertidumbre de regresar o no a su hogar. Por eso, desde los primeros días posteriores al sismo del 10 de agosto, docentes de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Santo Tomás pusieron su conocimiento técnico al servicio de las comunidades afectadas.
A través de la iniciativa institucional “La Santoto está contigo”, profesores, ingenieros estructurales y graduados de la Santoto han acompañado la evaluación de edificaciones en Buenaventura, Quibdó, Cali, Armenia, Medellín y Roldanillo, mediante inspecciones presenciales y orientación técnica remota.
La facultad ha emitido informes con recomendaciones sobre vulnerabilidad estructural, ha acompañado a familias en la evaluación de sus viviendas y mantiene el seguimiento de casos reportados por integrantes de la comunidad universitaria.
Evaluaciones técnicas incluso a distancia
En las zonas donde el desplazamiento inmediato no fue posible, particularmente en Chocó y Valle del Cauca, los ingenieros de la Santoto analizaron las fotografías y videos enviados por las propias familias afectadas. Para esta orientación aplicaron los criterios establecidos en la Guía Técnica para la Inspección de Edificaciones Después de un Sismo, desarrollada por el IDIGER y la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS).
Este trabajo permitió brindar una primera orientación sobre las condiciones de habitabilidad de viviendas mientras se avanzaba hacia las evaluaciones presenciales.
Los expertos que lideran el acompañamiento
Ferney Oswaldo Peña Rey
Coordinador de la Maestría en Ingeniería Estructural y Procesos Constructivos con Metodología BIM. Ha liderado parte del acompañamiento técnico, evaluando el estado de habitabilidad de viviendas reportadas por estudiantes y graduados en diferentes ciudades del país.
Rafael Andrés Larrota Forero
Coordinador del Programa de Construcción en Arquitectura e Ingeniería. Ha aportado su experiencia en la identificación y lectura de daños en sistemas constructivos tradicionales y estructuras de concreto, contribuyendo a la valoración de las afectaciones ocasionadas por el sismo.
Jaime Iván Mora Samacá
Docente de tiempo completo de la Facultad de Ingeniería Civil. Ha participado directamente en el diligenciamiento de formularios oficiales de inspección bajo los criterios IDIGER-AIS y ha contribuido a orientar a la ciudadanía sobre la seguridad de las viviendas después de un sismo y los principales criterios establecidos por la norma de sismorresistencia NSR-10. Su conocimiento también ha sido consultado por medios nacionales como Q’HUBO Bogotá.
De las aulas al territorio
El acompañamiento también llegó directamente a las zonas con mayores afectaciones. Vladimir Buelvas Hernández, doctor en Ingeniería Geotécnica y docente de Tiempo Completo, se desplazó hasta Quibdó, Chocó, donde participó en terreno en la evaluación visual de viviendas, instituciones educativas y edificaciones colapsadas o en riesgo.

En Cali, Olga Lucía Vanegas Alfonso, docente de Tiempo Completo, se vinculó como voluntaria al equipo encargado de la evaluación estructural que acompaña a la Alcaldía de la ciudad. Su participación fue registrada por Radio Súper Cali.
La respuesta también ha involucrado a graduados de la Universidad que viven en las zonas afectadas. A partir del seguimiento realizado por la facultad, varios de ellos se articularon como voluntarios y realizaron inspecciones técnicas básicas en sus ciudades, ampliando la capacidad de acompañamiento a las comunidades damnificadas.
Una respuesta que continúa
Para Miguel Mauricio Castilla Barbosa, decano de la Facultad de Ingeniería Civil, la respuesta de la Universidad demuestra que el conocimiento adquirido en las aulas puede convertirse en una herramienta concreta para enfrentar una emergencia.
“Lo que hemos hecho en estas semanas no es otra cosa que poner la ingeniería civil al servicio de la vida. Nuestros docentes han estado, con fotos, con videos, con visitas en terreno, acompañando a personas que en un momento de crisis no sabían si podían volver a entrar a su casa”.
La facultad mantiene activo el acompañamiento de los casos pendientes y continuará documentando este ejercicio como parte de la respuesta de la Universidad Santo Tomás ante la emergencia provocada por el sismo del 10 de agosto.

Más allá de las evaluaciones, los informes y los criterios técnicos, esta experiencia reafirma el sentido humanista de la Universidad Santo Tomás: poner el conocimiento al servicio de las personas, especialmente cuando más lo necesitan.
En medio de la incertidumbre que deja una emergencia, acompañar también significa escuchar, orientar y estar presentes. Así, la ingeniería trasciende las aulas y se convierte en una forma concreta de cuidar la vida, devolver confianza y contribuir a que las comunidades puedan volver a construir, con mayor seguridad, el camino hacia sus hogares.