Siempre se dice que “la publicidad es la pausa necesaria para el espectáculo deportivo”. Sin embargo, en el Super Bowl 2026 los anuncios fueron protagonistas casi tanto como el marcador final. El costo por 30 segundos osciló entre 8 y 10 millones de dólares, cifras que confirman la enorme importancia de este evento como plataforma creativa y económica.
Pero más allá del precio, lo interesante desde la mirada crítica es lo que los anuncios intentan contar sobre nuestra sociedad, aspiraciones y tensiones culturales:
Y, por supuesto, no faltaron los anuncios que generaron debate crítico porque abrazan la tecnología algunos con uso explícito de Inteligencia Artificial, planteando preguntas sobre creatividad, originalidad y futuro del storytelling publicitario.
Si bien los anuncios del Super Bowl siguen siendo un gigantesco escaparate para las marcas con celebridades, narrativa emocional y montajes espectaculares, la edición 2026 dejó claro que la audiencia quiere algo más que simple entretenimiento: quiere historia, identidad y presencia de voces que reflejen experiencias reales.
En ese sentido, la contribución cultural de Bad Bunny🐰 se sintió más auténtica y más resonante para millones que cualquiera de los anuncios millonarios que se emitieron durante el juego. Su actuación fue en sí misma una declaración estética que articuló un mensaje de unidad, diversidad y pertenencia.
Al final, el Super Bowl 2026 no solo fue un espectáculo deportivo con lucimiento publicitario. Fue una plataforma cultural total, donde convergieron música, identidad, historia y narrativa publicitaria.