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Comunicar sin violencias: una tarea que también se aprende

Escrito por Dirección de Comunicaciones | May 13, 2026 4:15:55 PM

Comunicar sin violencias: una tarea que también se aprende,
se cuida y se sostiene desde la academia

Por: Paola Andrea Noreña Gil, Decana de la Facultad de Comunicación
Universidad Santo Tomás

Hay encuentros que no se agotan en la agenda que los convoca. Espacios que, más allá de reunir personas alrededor de una mesa, permiten reconocer la urgencia de volver sobre preguntas que atraviesan profundamente nuestro oficio: ¿cómo estamos narrando?, ¿a quiénes estamos escuchando?, ¿qué violencias seguimos reproduciendo cuando informamos, enseñamos, investigamos o tomamos decisiones?, ¿qué lugar ocupa la comunicación cuando se trata de cuidar la vida, la dignidad y la palabra de las mujeres?

Desde estas preguntas participé en el segundo desayuno “Salas de redacción: comunicación con enfoque de género, periodismo sin violencias”, convocado por la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, de la cual hago parte como miembro activa. Fue un espacio de diálogo entre medios de comunicación, universidades, organizaciones de la sociedad civil, cooperación y entidades del Estado, orientado a seguir dando vida al Acuerdo colectivo por una comunicación y periodismo libres de violencias contra las mujeres.

Lo valioso de la jornada estuvo, justamente, en no quedarse únicamente en la constatación de un problema que ya conocemos; las violencias contra mujeres periodistas, comunicadoras y estudiantes no son episodios aislados ni asuntos que puedan resolverse desde gestos individuales de buena voluntad, son expresiones de culturas organizacionales, prácticas profesionales, relaciones de poder y silencios institucionales que requieren ser nombrados, comprendidos y transformados.

Por eso, el encuentro propuso un ejercicio necesario: pasar de la conversación al compromiso y del compromiso a la acción. En mi participación como Decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad Santo Tomás, acompañé uno de los momentos metodológicos de la jornada, orientado a reconocer las percepciones de las organizaciones participantes frente a tres asuntos centrales: el nivel de avance en acciones relacionadas con comunicación con enfoque de género, la relevancia del tema y la posibilidad real de aportar con planes de trabajo concretos.

Los resultados dejaron una lectura importante. Existe una alta conciencia sobre la urgencia de este tema y una disposición significativa para actuar; sin embargo, los avances institucionales todavía requieren mayor sistematicidad, continuidad y seguimiento. Esta distancia entre lo que reconocemos como necesario y lo que logramos sostener en la práctica nos interpela directamente, y a su vez nos recuerda que no basta con declarar compromisos: es preciso construir rutas, cuidar procesos, abrir conversaciones difíciles y generar condiciones para que la transformación no dependa solo de voluntades individuales.

El trabajo por mesas permitió ampliar esa lectura y las personas participantes propusieron acciones relacionadas con formación, sensibilización, protocolos, investigación, veeduría, producción de datos, comunicación pública y alianzas intersectoriales. Surgieron ideas orientadas a crear grupos de intercambio de experiencias e investigaciones, fortalecer rutas de atención, socializar protocolos, producir narrativas multiformato, visibilizar mujeres como fuentes expertas y consolidar mecanismos de seguimiento que permitan que lo acordado no trascienda después del encuentro.

Desde la Facultad de Comunicación, este diálogo tiene una resonancia particular, bien sabemos que formar comunicadoras y comunicadores implica mucho más que enseñar técnicas, lenguajes, formatos o plataformas, supone acompañar la construcción de una mirada ética sobre el mundo desde un anclaje humanista; una mirada capaz de reconocer que toda práctica comunicativa produce sentidos, distribuye visibilidad, legitima voces pero también puede reproducir daños; por eso, hablar de enfoque de género en la comunicación no es añadir un tema a la agenda formativa: es preguntarnos por el corazón mismo del oficio.

Comunicar con enfoque de género exige revisar las palabras, las fuentes, los silencios, las imágenes y las decisiones editoriales. Exige preguntarnos por las mujeres que han sido convertidas en cifra, en caso, en titular o en relato fugaz, y también por aquellas cuyas voces no han encontrado lugar suficiente en las agendas públicas; demanda reconocer que la comunicación y el periodismo pueden contribuir a la reparación simbólica, al cuidado de la memoria y a la construcción de entornos más dignos, pero también pueden profundizar estigmas, revictimizar o naturalizar las violencias.

En ese sentido, la participación de la Universidad Santo Tomás en esta jornada reafirma una convicción que atraviesa nuestro proyecto académico: la comunicación tiene una dimensión profundamente humanista. No se trata solo de informar mejor, sino de comprender mejor las vidas que son narradas, los territorios desde donde se habla, las desigualdades que configuran la experiencia social y las responsabilidades que asumimos cuando formamos a quienes mañana estarán en las salas de redacción, en las organizaciones, en las comunidades, en los medios públicos, privados, alternativos o digitales.

El desayuno dejó una certeza compartida: un periodismo sin violencias no se decreta; se construye. Se construye en las aulas, en los manuales de estilo, en los protocolos, en las decisiones editoriales, en las fuentes que buscamos, en las preguntas que formulamos, en las rutas de atención que activamos, en las investigaciones que impulsamos y en las alianzas que somos capaces de sostener.

Por eso, más que cerrar una jornada, este encuentro abrió una responsabilidad, la de seguir tejiendo, desde la academia y junto con otros sectores, condiciones para que la comunicación sea un lugar de reconocimiento y no de daño; un espacio donde la palabra de las mujeres no sea silenciada, instrumentalizada o violentada, sino escuchada en su dignidad, en su fuerza y en su potencia transformadora.

Desde la Facultad de Comunicación de la Universidad Santo Tomás seguiremos acompañando estos procesos, convencidas y convencidos de que comunicar con enfoque de género no es una tarea marginal ni una consigna coyuntural, es una forma de asumir el oficio, de formar nuevas generaciones y de participar en la construcción de un país que necesita narrarse sin reproducir las violencias que todavía lo atraviesan.


*Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente el pensamiento ni la postura institucional de la Universidad Santo Tomás.