>> Las gafas inteligentes que acercan al neurólogo al paciente en plena emergencia también obligan a proteger los datos de quien está en la camilla, advirtió la doctora María Clara De La Hoz Romo, coordinadora de Bioingeniería de la Universidad Santo Tomás, junto con la doctora Adriana Maldonado Franco, en un artículo de Cambio sobre el uso de esta tecnología para atender el accidente cerebrovascular.
El artículo, publicado el 29 de octubre, explica cómo las gafas inteligentes Meta Glasses, que usa el Hospital Internacional de Colombia para acompañar a distancia la valoración de pacientes con sospecha de ACV, aportan a la atención de esta emergencia y cuáles son sus limitaciones. Entre los expertos consultados estuvieron De La Hoz Romo, doctora en Biociencias, y Maldonado Franco, doctora en Biociencias y magíster en Ingeniería Electrónica e Ingeniería Biomédica, quienes se refirieron a la ciberseguridad y al papel de la inteligencia artificial en la atención del ACV.
“La implementación de esta tecnología debe acompañarse de medidas robustas de ciberseguridad”, aseguraron las dos expertas, quienes explicaron que transmitir imágenes, audio e información clínica a través de redes digitales implica riesgos de confidencialidad y podría vulnerar la privacidad del paciente y sus datos sensibles, por lo que, cuando corresponda, deben existir procedimientos claros para obtener el consentimiento informado.
Según el texto, las Meta Glasses incorporan cámara, micrófono y audio conectados a un celular, lo que permite que un neurólogo que no está en la institución observe al paciente en tiempo real junto con el médico de urgencias y lo oriente durante la valoración, una herramienta que, según el hospital, complementa y no sustituye la atención médica presencial.
Además de las doctoras, el artículo recoge la voz del neurólogo Tony Álvarez, líder del Centro de Excelencia en ACV del hospital, quien explicó que las gafas permiten acompañar la valoración desde otro lugar y que resultan especialmente útiles de noche y en la madrugada, debido a que el especialista puede conectarse mientras se desplaza hacia la institución.
De La Hoz Romo y Maldonado Franco también se refirieron a la inteligencia artificial como una herramienta que puede contribuir a acelerar la interpretación de las imágenes y a identificar pacientes que podrían beneficiarse de determinados tratamientos, aunque aclararon que estos sistemas funcionan a partir de probabilidades y pueden equivocarse, razón por la cual su implementación requiere validación clínica, integración con los sistemas hospitalarios, infraestructura adecuada y supervisión profesional. Para ellas, una vez el paciente llega al hospital, tener a la mano sus antecedentes, medicamentos y alergias ayuda a decidir con más rapidez dentro de una ventana terapéutica que consideran crítica.